La vida imitando al arte
Al parecer, esta persona me hace seguir patrones de conducta negativos aprendidos de mis fandoms.
- En primera, me siento igual de enferma que Subaru Sumeragi.
Subaru toma una desición en base a una idea que termina siendo una mentira y a pesar de que lo descubre, decide continuarla. Es… retorcido, sí. Se dice a sí mismo que tal vez está enfermo porque sólo puede ser capaz de pensar en una persona (¿Hokuto o Seishiro?). - Me transformo en un Basil Hallaward para su Dorian Gray.
Basil toma la belleza y la personalidad de Dorian Gray como sus motivos artísticos determinantes (y sí… lo idolatra, cof), lo cual, según él, es la perdición y a la vez la realización de la búsqueda de todo artista. - Me delusiono como un Albus Dumbledore para su versión menos inteligente de Gellert Grindelwald.
Claro que, la delusión de Albus es más comprensible que la mía; Gellert como mínimo lo trataba de igual y probablemente con amabilidad. Incluso si después lo abandonó y fue causa de la muerte de su hermana… Dude, pobre tipo. - Las canciones que Hyde le escribe a Sakura (y hablo de las versiones fandomianas de ellos, no las Mundo Real) se vuelven mis himnos.
“Aunque te abrace tan fuerte que podría romperte, no te alcanzo”; “para que no desaparezcas en el viento, me aferraré a ti”; “no importa en lo que me convierta, estaré rezando, para que por siempre tú seas feliz”; “si mi deseo no se hace realidad, entonces solo quiero marchitarme”… Fandom!Hyde es arrastrado a un infierno mental por la adicción de Fandom!Sakura. Más que otra canción, “I’m so happy” me parece un reflejo de como Hyde (al menos, como escritor) toma actitudes muy enfermizas y nunca me había dado cuenta (y es la canción con la que más me identifico, tendría que poner toda la letra).
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[...] El fin del mundo, ¡segunda parte! (1, 2…). Falsa alarma, de nuevo. Querido diario, soy codependiente (y los fandoms me influencian). [...]
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