Está algo largo

Junio 13th, 2010 § 0

Cancún, Quintana Roo a domingo 4 de octubre de 2009.

Para ti:

…pero me gustaría que lo leyeras despacio y atentamente, si no es mucho pedir. Y que no lo respondas, por favor, a menos que sientas que es estrictamente necesario (y si lo respondes, que recuerdes lo que te pedí, por favor).

Hace mucho calor y no puedo dormir. Me entretengo leyendo sobre mecánica cuántica y de algún modo he alcanzado la conclusión de que no me quedan muchos amigos. Y de que esa delusión de amor que tengo contigo demasiadas veces me ha hecho no notar cuan inconforme me siento con muchas cosas. Y he estado pensando que ni siquiera estoy disfrutando la escuela, que la gente es aburrida, que no he aprendido absolutamente nada digno de mención, fuera de las clases de fotografía, y que lo único que recientemente me preocupa es el dinero (si lo tengo, si no lo tengo, cómo conseguirlo…). ¿Es eso lo que significa ser un adulto? ¿Convertirse en alguien que utiliza emociones para evadir inconformidades y que no puede pensar más que en satisfactores básicos y números funcionales?

No quiero crecer más. No quiero dejar de creer en las pocas cosas que aun creo. Te estarás preguntando, “¿y eso a mí que me importa?”. Sinceramente, no tendría por qué importarte. Pero… no sé. Tal vez me mires (o mires la pantalla, mejor dicho) con fastidio. No es el mejor momento para decirte estas cosas, probablemente ambos vemos dos cosas diferentes allá afuera y ese ha sido nuestro problema desde el principio.

No estoy contenta conmigo misma. Mi cuerpo está intoxicado, mi espiritu se siente reprimido. No soy una artista, no soy una buena hija, no me siento en sintonía con el mundo, me siento desconectada, mis pensamientos estan desordenados, no soy valiente, no soy una buena persona… Y no sé exactamente qué hacer al respecto. ¿Cómo mejorar algo si a veces creo que no siento el deseo de hacerlo? ¿Realmente quiero mejorar o me es suficiente el entumecerme y perderme en el efecto placebo que me causan las cosas efímeras? ¿Se puede aspirar a algo más o es ahí donde termina nuestra capacidad de felicidad?

¿Debería solo disfrutar el corto tiempo de vida que tengo? ¿Debería solo gastarlo sin medida? ¿Sirve de algo pensar en esto? Dudo que sirva, pero no puedo evitarlo.

Mientras tanto sigo reflexionando y… Eres lo más extraño que me ha pasado jamás. No creo puedas ni llegar a imaginar cómo has cambiado mis paradigmas y mi forma de vivir, para bien o para mal. No eres ni un libro, ni un filósofo, ni mi mejor amiga… Eres solo alguien que resultó estar en el momento adecuado y las circunstancias adecuadas y eso es lo que te hace tan especial. Eres una de esas coincidencias que sólo llegan unas raras pocas veces en la vida y que te mueven todo desde adentro, paulatinamente.

Y es por eso que fantasiosamente, ingenuamente, tontamente, no puedo imaginarme un futuro sin tu presencia. Sea del modo que sea, he llegado a pensar que eres alguien a quien tendré (o quisiera tener) grabado en el espiritu por el resto de mi vida. Es un poco perturbador. Soy demasiado joven para pensar en el resto de mi vida. Y espero que no te incomode saberlo, o que no pienses “esto es demasiado para mí”. No es que quiera estar contigo por el resto de mi vida (o que no quiera, que para el caso es lo mismo: me asusta pensar en la permanencia de las cosas y las situaciones). Es sólo que… no sé como explicartelo. Tal vez no debería intentarlo… Fracasaré y pensarás que tengo una mente muy perturbada y que necesito ayuda psicológica. ¡Ya sé! Creo que siempre ejercerás una influencia sobre mi persona…. ¡eso es lo que quiero decir! Que de aquí a diez años, seguiré pensando en ti como parte de mi familia, aunque no estemos en el mismo espacio físico y ni siquiera nos conozcamos más el uno al otro. ¿Sí se entiende? Puedo estar equivocada, pero es lo que yo siento.

Para no aburrirte más, porque seguro que ya te cansaste de leer, quiero que sepas que realmente me importa lo que te pase. Me importan tus sentimientos, me importa tu salud, me importa tu bienestar. Y quiero verte completo, quiero verte contento y sentir que estás cómodo. No me molesta ser parte de tu vida cuando odias al mundo, o cuando sientes rabia, o cuando sientes miedo, porque eso también es parte de ti. Pero sí quiero verte feliz. Y quiero, con muchas ganas, que puedas salir de lo que sea por lo que estés pasando. Porque lo mereces, jamás lo dudes ni un momento. Mereces sentirte bien. Eres una de las personas más valientes que conozco. ¿Sabes por qué? Porque tienes la voluntad de luchar por tu propio bienestar. Yo puedo ser valiente para luchar por la causa de otros, pero jamás por la mía propia.

Por eso te admiro y respeto mucho como persona, tantísimo, que quisiera ser un poco como tú. Eres una persona maravillosa. Creo y confío en que tienes la capacidad para superar todo esto, y que tienes la fuerza para no rendirte ni desplomarte.

Te deseo, con todo el amor que puedo, lo mejor. No solo ahora, sino siempre. Estemos o no estemos juntos.

Y muchas gracias por seguir leyendo este e-mail cursi. Después nos reiremos de el, lo prometo. Y no me culpes por tanto desvarío y perturbación mental: estoy medio drogada, tomé como 5 pastillas para el dolor, acabo de leerme toda la Teoría de la Relatividad y son las dos de la mañana.

Tu escuincla que te adora,
Andrea.

De razón y sensación

Junio 13th, 2010 § 0

Cancún, Quintana Roo a 7 de septiembre de 2009.

Para ti:

El lugar en que tú estás,
no es más que un simple dibujo
de sombras, con tintes rojos,
grabado en papel de sal.

El lugar en que no estás,
es la escalera infinita;
(cielo abierto, pasos largos,
brisa en ciclos que no cesa de gritar).

El lugar en que tú estás, tiene todo breve y suave,
es calma sin saciedad y un augurio de bondad;
el lugar en que no estás, no conoce oscuridad,
me deslumbra su fulgor al despertar.

No podía dormir, me puse a escribir. Me hace sentir fatal escribir, me recuerda todo lo que he dejado de ser.

Este poema lo he estado escribiendo por varios meses (¿tres? ¿cuatro?). Me pregunto si alguna vez lo terminaré. La poesía es absolutamente inútil para el que no la escribe, y no imagino una situación en la que te gustaría leer esto, pero es el precio que tienes que pagar por ser mi… ¿motivo artístico? Que poco ético se escucha ese término.

De tu escuincla demente.

Pasión y ternura

Enero 9th, 2010 § 1

Cancún, Q. Roo a viernes 10 de octubre de 2008

Mi adorada:

Nuestras cartas se vuelven intermitentes e inconsistentes…

Quisiera no ser pasional sobre muchas cosas; que extraño, una artista que no desea ser pasional (casi tan extraño como una atea que se sueña idealista).

Pero lo soy, a ratos, a instantes… Hace poco tiempo (mucho, en mi calendario del aburrimiento: 8 días) tuve pasión por una persona que me fue recíproca por… no sé si decir segunda o primera vez en mi vida, la verdad. Y fue algo tan extraño, dentro del punto en que me parecío tan maravilloso y perfecto como irrreal y decepcionante. ¿Qué tiene esto que ver contigo? Aun no estoy segura… Solo se que te sueño, te extraño, te necesito… ¿Es coherente que te quiera, te adore al borde de lo imaginario, en momentos tan extraños?

El amor está compuesto de imágenes, me lo he dicho desde siempre. Todos somos imágenes en la mente de otras personas; pero no importa, porque al final, todos somos parte de lo mismo. ¿Y que tiene que ver esto? Sinceramente… después de tantos años (si, ¡AÑOS!) creo que ya te habrás acostumbrado a este tipo de cartas.

Hace poco encontré una anotación en un viejo archivo sobre la fecha exacta en que te conocí (2004-10-17) y no pude contenerme la risita. Ah… esa ingenuidad de la pubertad, ¡no puedo ni recordar cuantos años tenía! Probablemente era una adolescente atormentada; oh, espera, eso lo sigo siendo en cierto nivel. Algunas cosas nunca cambian… ¡Imaginar que en una semana se cumplen cuatro años de aquella extraña causalidad en mi vida! Me cuesta creen que han sido solo 4; para mí, has existido toda mi vida.

Quisiera decirte como me siento acerca de ti sin pensarme como una especie de reflejo de una era muerta.

He estado leyendo un libro que tiene impresa toda esa ternura cuasi-infantil que ahora, cuando miro hacia atrás, veo en mí misma; se llama “Adolescentes” (Les Garcons) y es de un autor francés. El joven Albán de Bricoule, de 16 años, “…besaba el lápiz que Serge [Souplier, de 14, su "amitié particuliére"] le había prestado; descolgaba en el vestuario la etiqueta que Serge había pegado encima de su percha -¡etiqueta que Serge había humedecido con su lengua!-. [...] había conseguido un rulo de sus cabellos y lo llevaba consigo en un medallón…”. Y ahora que me encuentro en los terrenos de la literatura, que bien me conoces para recomendarme Demian: lo leí fascinada.

Espero que estes bien, cualquiera sea tu rumbo ahora.

Tu amiga,
Andrea

10:15:07 p.m.

Where Am I?

You are currently browsing the Cartas de amor desesperado category at Estúpido Diario.