Diciembre 10th, 2009
Romanticismo
Adoro las apasionadas cartas que Óscar Wilde le enviaba a su adorado Bosie. Tanto romanticismo, tanta emoción, tanto arte, devoción… Me ponen en un estado tan romántico que quisiera escribir algo así a otra persona. Quien sea…
Necesito escribir una deliciosa narrativa de amor apasionado y sublime como ese. Lo necesita mi alma. Necesita de algo que me aleje de toda esta maldita banalidad, todo este asqueroso mundo real, tan vacío de sensaciones.
Esta es la carta de amor más maravillosa que he leído en vida, más incluso que las mías:
“Mi niño,
(…) Mi dulce rosa, mi flor delicada, mi lirio de lirios, es tal vez en prisión donde ponga a prueba el poder del amor. Voy a ver si no puedo hacer las amargas aguas dulces por el amor que te tengo. He tenido momentos en los que pensé que sería más sabio separarnos. ¡Ah! ¡Momentos de debilidad y locura! AHora veo que hubiera mutilado mi vida, arruinado mi arte, roto los acordes musicales que hacen un alma perfecta. Incluso cubierto con fango, te adoraré, desde el abismo más profundo gritaré por ti. En mi soledad, estarás conmigo. Estoy determinado a no sublevarme y aceptar cada ultraje por medio de la devoción al amor, a dejar mi cuerpo ser deshonrado mientras mi alma pueda siempre mantener tu imagen. Desde tu cabello de seda hasta tus delicados pies, eres la perfección para mí. El placer esconde el amor de nosotros, pero el dolor lo revela en su esencia. Oh, la más querida de las cosas creadas, si alguien herido por silencio y soledad viene a ti, deshonrado, una burla para los hombres, ¡oh!, tu puedes cerrar sus heridas tocándole y restaurar su alma a la cual la infelicidad había, por un momento, sofocado. Nada será entonces difícil para ti, y recuerda, es esa esperanza la que me hace vivir, y solo ella. Lo que la sabiduría es para el filósofo, lo que Dios es para su santo, tú eres para mí. Mantenerte en mi alma, esa es la meta de este dolor que los hombres llama vida. Oh, mi amor, tú a quien yo aprecio por sobre todas las cosas, narciso blanco en un campo sin segar, piensa en la carga que cae sobre ti, una carga que el amor por sí mismo puede convertir en luz. Pero no te entristezcas por ello, más bien se feliz de haber llenado con un amor inmortal el alma de un hombre que ahora llora en el infierno, y aún así lleva el paraíso en su corazón. Te amo, te amo, mi corazón es una rosa a la cual tu amor ha llevado a florecer, mi vida es un desierto abanicado por la deliciosa brisa de tu aliento, y del cual tus ojos son las frescas primaveras; la huella de tus pequeños pies hace valles de sombra para mi, la fragancia de tu cabello es como mirra, y en donde quiera que vas exhalas los perfumes del árbol de cassia.
Ámame siempre, ámame siempre. Tú has sido el supremo, el perfecto amor de mi vida; no puede haber otro.
He decidido que es más noble y más hermoso quedarme. No hubiéramos podido estar untos. No quería ser llamado un cobarde o un desertor. Un nombre falso, un disfraz, una vida perseguida, todo eso no es para mi, para quien has sido revelado en esa colina alta donde las cosas hermosas son transfiguradas.
Oh, el más dulce de los muchachos, el más amado de los amores, mi alma se adhiere a la tuya, mi vida es tu vida, y en todos los mundos de dolor y placer, tú eres mi ideal de admiración y alegría.”