Cuando comencé a interesarme en el italiano más allá de sólo estudiarlo en mis clases, el paso siguiente era obviamente escucharlo en música. Mi opción más cercana fue Laura Pausini, así que me conseguí un disco de éxitos y lo puse a todo volumen por uno o dos meses. La música no es nada muy espectacular (es todo un poco de lo mismo: baladas hechas sólo para resaltar su voz y hacerte llorar) pero tiene una pronunciación muy clara, no es hartante y las letras con lo suficientemente simples para mantenerme contenta. Y no voy a negar que me obsesioné con un par de canciones, dado el caso de que esta etapa coincidió con aquella de hace tres meses en la que mi, er, novio me pidió que nos tomaramos un break. Lo admito, me acostumbré mucho a Laura, a pesar de que su música no era lo mío, así que durante todo ese tiempo me veían cantando al borde de las lágrimas “La solitudine, “Non C’è”, “In assenza di te” y, muy especialmente, “Non me lo so spiegare”.
“Non me lo so spiegare” era un caso especial en la colección de Laura. Conocida en México como “No me lo puedo explicar”, es una canción original de Tiziano Ferro, que adaptaron en un dueto. Y es fantástica. Tanto así, que me sigue gustando más que la original. Las voces se restaltan una a la otra y la música les sirve para atenuar el efecto (dado que está acoplada al estilo del álbum de Laura). Y si estoy siendo tan subjetiva, es porque la letra se me quedó tanto en la cabeza, que la puse en las 10 canciones de la banda sonora de mi pseudo-relación.
Tanto desprecio al yo, tanta necesidad, tanto… yo mísma en esa letra. Otro día pondré mi traducción completa, pero el coro es la parte más interesante:
Sólo que pensaba lo tanto que es inútil quejarme y delirar
Y creer que estoy bien cuando es invierno y tú
Alejas tus manos cálidas
No me abrazas y me repites que “estoy grande”,
Me recuerdas que revivo en tantas cosas.
Casas, libros, coches, viajes, páginas de periódico.
Que incluso si no valgo nada por lo menos a ti
Te permito soñar
Y si tienes ganas, te dejo caminar
Disculpa, sabes, jamás quisiera molestarte
¿Pero quieres decirme cómo esto puede terminar?
No me lo sé explicar.
Yo no me lo sé explicar.
Recordaba haber escuchado a Tiziano Ferro en español alguna vez, con una canción que decía algo como “y si me quieres, tu ya no me verás; si menos me quieres, yo más estaré ahí”. Y por supuesto que recordaba el escándalo de las “bigotonas”. No tenía expectativa grandiosas sobre lo que encontraría (que serían seguramente más canciones románticas para cortarse las venas y shalala) pero basada en mi amor masoquista por esa canción me decidí a escuchar más de aquél que la había creado.
Y resultó que en Tiziano había mucho de todo lo que había en esa canción, más tanta sexualidad, más tanto liricismo, más tanto ritmo, más tanta fusión y tanta pretensión (sí, super-combo). Eso, y pues mucho italiano, jaja. Fue como re-encontrarme con un Darren Hayes menos maduro y más explosivo, pero con el mismo gusto por los falsettos (sí, ya sé que los estilos son distintos, pero así me sentí). Y como todos y sus tías saben que me gusta el pop pretencioso, me enamoré.
Así que hoy haré la primera de varias reseñas de la música de este tipo.