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Esperando, 2

Gasto mis días envuelta en un sopor contemplativo. 12 horas de sueño, 12 horas de intermitente sosiego pasando sin interés las hojas de algún libro. Mi cuerpo se siente pesado e indiferente ante las maravillas del mundo fuera de la ventana de mi haibtación. Mi mente se adormila con cíclicos recuerdos del pasado. Mis sueños se nublan con fantasías y ‘hubieras’, con escenas ficticias de dolor y regocijo. Tú estás ahí.

La cabeza me da vueltas, el estómago le sigue el ritmo. Y de nuevo me recuesto, cierro los ojos, esperando que los fantasmas se vayan y el dolor se vaya y tú te vayas, porque no me atrevo a pedirte que lo hagas.

Y todo vuelve a la paz, y me siento bien.

Una lucecita centelleante aparece en la oscuridad llama mi atención. Un nuevo mensaje en mi teléfono celular.

“No és él, no es él, no es él (por favor, que sea él, que sea él, que sea él).”

Esperando

Sigo esperando aunque sea un pequeño mensaje para saludar. Tengo la esperanza de que llegará.

Mientras tanto, re-construyo mi habitación para que no queden rastros de las memorias que en ella creamos.

“Algún día— no serás nada para mí.” Quisiera poder decir, típicamente. Pero no puedo desearlo en realidad. No quiero dejarte ir…

Así que espero que el nuevo día me de una idea de lo que haces, de lo que vives, de lo que piensas, sólo para sentir que estoy cerca de ti.

Que lejos están los días tranquilos de mi infancia, ahora que alcanzo la adultez. Que difícil imaginar una vida sin tu existencia, aún a sabiendas de que ha sido posible.

Tantos recuerdos… desordenados.

Voglio scrivere una canzone!

Quiero escribir una canción en italiano, porque sí. Ya tengo un par de temas, pero a ver como me resulta hacerlos melódicos y poéticos en un idioma del que conozco tan pocas palabras.

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