Sé que volvere a perderme, y la encontraré de nuevo…‏

…pero sigue siendo ella.

Cancún, Q. Roo a domingo 13 de julio de 2008.

Mi adorada:

No sé como… expresarme sin sentirme parte de un libro.

Pero, a veces te extraño. En los momentos más raros, te extaño.

A veces leo cosas que escribí o solo parmanezco con la mirada perdida por un rato y me pregunto: ¿existió en verdad? ¿Existió en verdad un momento de mi vida en que ésta giraba alrededor de una persona? ¿Existió de verdad esa sensación de querer fundirme con el mundo solo para olvidar la desesperación de saber que había alguien para mí  y ni siquiera podía tocarle? ¿Existió una pasión tan fuerte en mi alma, capaz de hacerme enfrentar al mundo, causada solo por las palabras de alguien?

Cuando pienso en ello, me doy cuenta que solo conozco a un testigo de tal existencia… “¿Ocurrió tal vez todo esto en mi cabeza?” Pero también, de que tal existencia es tan poderosa, que no puedo imaginar que no existió.

Tu eres probablemente la única persona en el mundo con la que puedo hablar de esto. Probablemente la única con la que puedo hablar de casi cualquier cosa… ¿Esto va a continuar así? ¿Hasta cuando?

Siempre pensé que después de conocerte no me interesaba conocer a nadie más. Cuando “terminaste” conmigo, pensé que debía insistir pero… me cansé. En ese momento, creí que debía conocer a alguien más. Pero no ha sido así. Desde que te conocí, no ha habido un alguien más. ¿Es mi castigo por no pensar racionalmente, envenenada por el egoísmo de encontrar felicidad una sola vez?

No sé por qué, quería escribirte. Tampoco sabía qué, pero esto ha sido eso.

Realmente, he vuelto a pensar en ti un poco más… como era antes. “Que lindo lugar, me gustaría que ella estuviera aquí”. Pero no creo que esto tenga nada que ver con el pasado (¿?).

No… Me falta esperanza.

Te extaño un poco,

Andrea.

08:31:36 p.m.

Esperando

Sigo esperando aunque sea un pequeño mensaje para saludar. Tengo la esperanza de que llegará.

Mientras tanto, re-construyo mi habitación para que no queden rastros de las memorias que en ella creamos.

“Algún día— no serás nada para mí.” Quisiera poder decir, típicamente. Pero no puedo desearlo en realidad. No quiero dejarte ir…

Así que espero que el nuevo día me de una idea de lo que haces, de lo que vives, de lo que piensas, sólo para sentir que estoy cerca de ti.

Que lejos están los días tranquilos de mi infancia, ahora que alcanzo la adultez. Que difícil imaginar una vida sin tu existencia, aún a sabiendas de que ha sido posible.

Tantos recuerdos… desordenados.

Momentos importantes

Toca mi alma, perfórala… para que salga el dolor, para que llore y muera.

Hoy comencé a escribir en un diario de nuevo y se sintió bien. Hoy hablé con Nataly sobre Ennis y también se sintió bien. Hoy me dijeron que me veía sexy con el cabello revuelto… y recordé como se sentía tan bien.

¿Saben? Una vez le dije a Luis: “Creo que… uno se da cuenta de que un momento en su vida fue importante cuando lo recuerda tiempo después, aún si al momento no parecía serlo”.

Pensaba en eso… porque recordé algo que pasó hace dos años, antes de todo, cuando me aterraba la muerte incluso más de lo que me aterra ahora. Mi primo Raúl y yo huímos de una plática sobre el fin del mundo y él me dijo, con sus apenas 11 años: “Pero no te debes preocupar, porque a la gente buena no le pasa nada malo”.

Y pensaba en lo mucho que me gustaría regresar el tiempo en mi cabeza y ser la niña que aún creía en eso.

Y pensaba en que ahora que mi respuesta se fue… estoy en nada.