Marzo 8th, 2009
Camino
He tenido dos días tan horribles y ni siquiera siento ganas de narrarlos. En realidad, no siento ganas de nada. He perdido la poca dirección que le quedaba a mi vida. Mi existencia ha perdido la poca utilidad que le había hallado.
No sé que hacer. Quiero salir corriendo de aquí, pero… ¿a dónde? ¿con qué sentido? ¿para qué?
Quiero verlo… no me importa que me rechace, que me humille, que me haga llorar, que acabe con mi salud mental… Quiero verlo tanto; me quema la garganta y me estruja el corazón; soy incapaz de respirar correctamente. Pero… pero… ¿pero qué? Si ya decidí que carezco de integridad como persona, de respeto y amor hacia mí misma, ¿qué me detiene?
“Esta fue mi decisión; creerle fue mi decisión… ” No importa cuanto lo repita, ¿soy de verdad tan madura para lidiar con esto?
Nunca creí que podría llegar a sentirme así por una cosa como esta. Es claro que nunca dejas de conocerte a ti mismo.
EDIT: He estado pensando seriamente, por primera vez en mi vida, en ver a un psicológo desde hace alrededor de un mes. Me parece gracioso que lo que me ha impulsado primero haya sido la idea de “ser una mejor persona para él”. Ahora creo que tal vez me podría ser útil para evitar que mi problema de codependencia alcance niveles peligrosos y termine casándome con un hombre con una enfermedad terminal o alguna otra situación demente.