Tratando de cumplir una promesa

Julio 7th, 2010 § 1

Pues sí. El año pasado fue un asco. Con todas las letras, lo fue. No sólo me vi inmiscuida en una relación tormentosa con un hombre cínico y malintencionado. Oh, cielos, ojalá hubiera sido solamente eso.

Pero no. También fue un año asqueroso en todos los aspectos de mi vida. Laboral, vocacional, espiritual, familiar, monetario…

No contenta con haber alienado a todas mis amistades y echado a un lado a mi propia familia para complacer a dicho hombre, también hice algo “muy malo” y arruiné mi larga relación amistosa con la única persona a la que le he hablado con toda sinceridad desde que la conocí.

No realmente, yo no lo arruiné tanto como ella. Más bien, parecía que había sido planeado por los Poderes Supremos, pues apenas dos meses después del rompimiento con “E…” y algo más de un mes después de mi recuperación, ella simplemente dijo que no estaba contenta conmigo justo un par de semanas después de que hubieramos tenido la más absolutamente hermosa y cálida de las conversaciones del mundo. ¿Suena familiar? Tal vez no, porque jamás he expuesto el hecho de que “E…” decidió romper conmigo solamente unas semanas después de que me dijera las palabras más reconfortantes que salieron de su boca durante toda nuestra relación.

Hechos en el cielo, los dos…

Pero bueno, volvamos a ella. Aún me deja perpleja su actitud. Es sorprendente como siempre logra sobrepasarse a sí misma. Su último razonamiento fue que yo no valía la pena como amiga porque la hacia esperar demasiado.

Triste, si ustedes se atreven a creer una cosa así.

¿Quién hizo esperar a quién primero? ¿No fue acaso ella la que no respondió mis mensajes durante meses, en los que le insistía a que diera señales de vida? ¿No repitió ella esta actitud mil veces más durante los 5 años de nuestra amistad? ¿Cómo se atrevía a exigir algo más, cuando la oportunidad se le había dado y ella no la había tomado?

Cosas graciosas pasan en la vida, he de decir.

Este episodio me causa más desconcierto que dolor, lo admito. Pero no deja de ser parte de mí.

Pasión y ternura

Enero 9th, 2010 § 1

Cancún, Q. Roo a viernes 10 de octubre de 2008

Mi adorada:

Nuestras cartas se vuelven intermitentes e inconsistentes…

Quisiera no ser pasional sobre muchas cosas; que extraño, una artista que no desea ser pasional (casi tan extraño como una atea que se sueña idealista).

Pero lo soy, a ratos, a instantes… Hace poco tiempo (mucho, en mi calendario del aburrimiento: 8 días) tuve pasión por una persona que me fue recíproca por… no sé si decir segunda o primera vez en mi vida, la verdad. Y fue algo tan extraño, dentro del punto en que me parecío tan maravilloso y perfecto como irrreal y decepcionante. ¿Qué tiene esto que ver contigo? Aun no estoy segura… Solo se que te sueño, te extraño, te necesito… ¿Es coherente que te quiera, te adore al borde de lo imaginario, en momentos tan extraños?

El amor está compuesto de imágenes, me lo he dicho desde siempre. Todos somos imágenes en la mente de otras personas; pero no importa, porque al final, todos somos parte de lo mismo. ¿Y que tiene que ver esto? Sinceramente… después de tantos años (si, ¡AÑOS!) creo que ya te habrás acostumbrado a este tipo de cartas.

Hace poco encontré una anotación en un viejo archivo sobre la fecha exacta en que te conocí (2004-10-17) y no pude contenerme la risita. Ah… esa ingenuidad de la pubertad, ¡no puedo ni recordar cuantos años tenía! Probablemente era una adolescente atormentada; oh, espera, eso lo sigo siendo en cierto nivel. Algunas cosas nunca cambian… ¡Imaginar que en una semana se cumplen cuatro años de aquella extraña causalidad en mi vida! Me cuesta creen que han sido solo 4; para mí, has existido toda mi vida.

Quisiera decirte como me siento acerca de ti sin pensarme como una especie de reflejo de una era muerta.

He estado leyendo un libro que tiene impresa toda esa ternura cuasi-infantil que ahora, cuando miro hacia atrás, veo en mí misma; se llama “Adolescentes” (Les Garcons) y es de un autor francés. El joven Albán de Bricoule, de 16 años, “…besaba el lápiz que Serge [Souplier, de 14, su "amitié particuliére"] le había prestado; descolgaba en el vestuario la etiqueta que Serge había pegado encima de su percha -¡etiqueta que Serge había humedecido con su lengua!-. [...] había conseguido un rulo de sus cabellos y lo llevaba consigo en un medallón…”. Y ahora que me encuentro en los terrenos de la literatura, que bien me conoces para recomendarme Demian: lo leí fascinada.

Espero que estes bien, cualquiera sea tu rumbo ahora.

Tu amiga,
Andrea

10:15:07 p.m.

Te extraño

Enero 9th, 2010 § 0

Cancún, Q. Roo a sábado 21 de marzo de 2009

Mi adorada:

Te extraño, te extraño, te extraño, te extraño, te extraño, te extraño…

Sabes que estoy loca y te extraño cuando menos lo espero; espero que estés bien porque hace tanto que no sé de ti.

Me siento egoísta hoy: te quiero en MI vida ahora. Ahora, todos los días, todas las horas, todos los años…

¿Qué clase de regresión es esta? Quiero verte, quiero verte, quiero verte…

あなたに会いたい。
Tu mi manchi.
Du fehlst mir.
I miss you.
Tu me manques.

Y esos son todos los idomas que sé.

Me siento adolescente. Le he dado mi tiempo y dedicación a algo que no lo merecía y me empiezo a preguntar si no puedo simplemente regresar a la única persona que no es de mi familia que nunca me traicionaría, ni me lastimaría a propósito, ni me mentiría.

Todavía pienso en ti cuando escucho tantas canciones de amor; es casi ridículo. Incluso cuando le regalé, tontamente, un CD con mis canciones sentimentales favoritas a mi novio, la gran mayoría las había elegido como favoritas por ti. Nunca se lo dije; solo he hablado de ti (de TI, verdaderamente de ti, de lo que simbolizas para mí) con dos personas, expresándome de la misma manera y con el único afán de hacerlos rabiar de celos: “ella, mi sol, el único amor de mi vida”.

Al menos sé que tú no me odiarás por esto; tal vez te incomode, pero sé que me quieres y sabes que yo también. Y diablos, ¿por qué fue siempre tan difícil que estuvieramos juntas? Estoy delirando. No estoy alcoholizada. Aunque parezca, lo juro que no lo estoy. Este correo carece de mi notable vocabulario poético pero… no sé que tanta tontería estoy escribiendo. Probablemente tardes mucho en leerlo y para cuando lo hagas ya lo habré olvidado o me sentiré muy avergonzada.

Te quiero, te adoro, te necesito, te todo… Hoy no sé que pasa conmigo. ¿Te ha pasado alguna vez?

La de siempre,
Andrea

10:21:10 p.m.

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